Mostrando entradas con la etiqueta Hernández-Joaquín. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hernández-Joaquín. Mostrar todas las entradas

14.6.11

El Interés Social en el Campo Pedagógico

*
Las negrillas, sangrias, separación y corrección básica de datos y redacción son para efectos de nuestro estudio y comprensión.

Conceptos Fundamentales

El Interés Social en el Campo Pedagógico

Por el Doctor Joaquín Hernández Callejas

En la pedagogía la doctrina del interes cobra importancia a partir de Juan Jacobo Rousseau (1712-1778) quien inicia la nueva educación, con la idea de que el factor principal de la enseñanza es el sujeto de la educación, el niño, y no la lección como lo creyó la vieja didáctica hasta Juan Amos Commenio (1592-1670) el celebre maestro que nos dejara el famoso Decálogo.
Pero es Juan Federico Herbart (1776-1841) que desciende en filosofía del idealismo clásico alemán, iniciado por Kant (1724-1804) en donde el interes como factor psicológico esencial cobra caracteres determinantes en la función educativa.
Para Herbart el interes es la palabra mágica en la enseñanza: el interes excluye la violencia, suaviza el esfuerzo hasta casi suprimirlo.Para este autor hay seis clases de interes: tres que provocan el conocimiento y tres que provienen de las relaciones sociales. Los primeros llevan a conocer las cosas, los segundos a convivir con los hombres. El interés que se liga al conocimiento puede ser interés empírico, en tanto se dirige solo a la observación de los objetos; interés especulativo cuando conduce al estudio de las leyes y relaciones de las cosas e interes estetico si implica la apreciación plancentera de los hechos. Los intereses que dan lugar a las relaciones humanas son: el interes simpatico que impulsa a los hombres a participar en la alegría y dolor del prójimo; el interes social que hace sentir el destino de la clase social a que pertenece, como del pueblo, de la humanidad; el interes religioso que guía el sentimiento de dependencia respecto a Dios.

Pero la doctrina del interes en Pedagogía, tuvo –y tiene- sus mejores frutos en los sistemas globalizadores o sincréticos de la enseñanza, que son:

1. La "Globalización Simple" que consiste en tomar una materia del programa como base o como eje, alrededor del cual giran las demás del programa y del plan de estudio de la escuela funcional, por ejemplo.

2. El Sistema o Método de los “Centros de Interés” ideado por el médico y profesor Dr. Ovidio Decroly, para la educación de los niños anormales, el cual consiste en poner como ideas fundamentales de la concentración de materias de estudio, las que están en relación directa con el “interés”, con las necesidades del niño: alimentación, lucha contra la intemperie, defenderse contra peligros y enemigos, trabajar y recrearse solidariamente, etc.

3. El "Sistema o Método de Complejos", aplicado en la Unión Soviética, que utiliza aquellos centros de interés que formando parte de la realidad social que rodea al niño y en la cual vive sumergido –naturaleza, trabajo y sociedad- representan la mayor influencia en su vida, en su desarrollo y en su formación.

4. El llamado “Sistema o Método de Proyectos” que supone la aceptación de un compromiso de trabajo en el cual las ideas o los centros de interés, que van a ser desarrollados surgen en el desenvolvimiento de un tema aceptado y discutido previamente en vista de las necesidades e intereses de los escolares y de las características de la realidad circundante.

(*) Publicado en El Diario de Hoy, Miércoles 24 de Noviembre de 1976.
*

28.11.10

Educación y Delincuencia

Educación y Delincuencia
Joaquín Hernández Callejas

Los actos antisociales del delincuente o peligroso son comunes y normales en la vida instintiva del niño pequeño, desde su primer año de vida. Desgraciadamente en los delincuentes, o en sujetos en estado peligroso, sus deseos o tendencias al placer, sus gustos, sus caprichos, no fueron en su oportunidad, atendidos, educados, encausados y en definitiva, modificados; y, por lo consiguiente, en ellos no se pudo lograr su "adaptación social". Hay pues, que investigar las causas de esos fracasos y remediar tales desgracias mediante un sistema de educación y adaptación.

Andamos perdidos cuando queremos eliminar y desterrar los males sociales como la delincuencia viendo la solución desde un punto de vista moral o "de conciencia". El enfoque deber ser objetivo, realista, basado en la conducta instintiva animal del individuo, porque sólo un trato científico puede darle al asunto una solución deseable. Antes se creía que hay dos caminos divergentes de desarrollo psíquico: los animales proceden por instinto y los hombres por inteligencia. William James, el gran pedagogo y psicólogo americano atacó esta tesis, sosteniendo que también en el hombre se dan actividades instintivas y que estas se refieren al plan de vida de la especie, más que al modo de actuar del individuo.

Para la prevención de la delincuencia juvenil se crearon en 1842 en Clive Denwell, Inglaterra, las escuelas industriales llamadas originalmente "escuelas andrajosas" (ragged schools). Estas escuelas tenían por objeto suministrar un amplio programa de educación religiosa y de formación de la personalidad a niños desamparados; desarrollado el movimiento suministró además, vestidos, alimentación y alojamiento a los necesitados; y finalmente se hizo obligatoria la enseñanza industrial hasta 1870 en que se dió la Ley que hizo obligatoria y gratuita la enseñanza. En la Unión Soviética, a raíz de la revolución comunista de octubre de 1917 se crearon las escuelas para niños vagabundos sustituidas después por escuelas y granjas para el control de la juventud.

A estas alturas de la civilización y del conocimiento de la vida humana, sabemos que para alejar la humana conducta de las actividades antisociales (delictivas o peligrosas) debe pensarse en la educación de los instintos desde la tierna infancia.

Sabemos que la educación es el proceso de inculcar a los miembros jóvenes de la sociedad la cultura elaborada por las generaciones viejas, es decir, la transferencia de normas, de conocimientos, de ideas y de las técnicas adquiridas.

Recordemos que el hombre es antisocial de cualquier origen que sea. Sus instintos no son buenos ni malos: simplemente son naturales. Y él se rige por la ley del menos esfuerzo al buscar placer, lo que le agrada. Exige de la madre los mayores sacrificios porque no conoce la piedad; llora cuando se le incomoda porque es egoísta; juega con sus heces fecales porque no tiene noción de la higiene; trata de hacer daño arañando, arrojando objetos, riñendo, porque quiere afirmar su hegemonía, etc.

Todas esas manifestaciones deben ser suprimidas, modificadas, para que se encauce el trato social adecuado al ambiente en que se vive. Para ese fin usarán varias medidas:

1o. En primer lugar se le acostumbrará para que espere las horas de comer, que aguante las ausencias momentáneas de la madre, etc.

2o. En segundo lugar,tiene que acostumbrásele a la limpieza, en vez de la tendencia instintiva a actos antihigiénicos de tocar y de comer suciedades. Esta formación reactiva lo hace que domine sus impulsos hacia una conducta opuesta a la conducta animal.

3o. En tercer lugar hay que enseñarle a SUBLIMAR sus impulsos agresivos: en vez de fomentarle la tendencia a hacer daño, debe inculcársele sentimientos de piedad; en vez de que destroce o apedree animales o destruya sin objeto cosas de utilidad, debe orientársele para que desarme y arme juguetes, o construya; a la cooperación social, etc. Todo en un proceso formativo de la conducta que le haga ver las ventajas de la convivencia y las desventajas de desligarse del núcleo social en que vive, usando de las variadas formas metodológicas dichas y además, en lo que fuere necesario, de las amenazas, de la represión y de la gratificación.

La formación de esa conducta debe hacerse desde los primeros años de vida del niño hasta la edad puberal. Todo el ambiente social que rodea al niño al nacer y en el que vive durante los primeros años hasta su edad juvenil, dejará una huella en la modificación u orientación de sus necesidades instintivas.

Donde hay pobreza y suciedad, es en vano esperar que se produzca una modificación satisfactoria de los instintos; no puede esperarse sublimación o una formación de la conducta si no hay una ambientación adecuada para tal propósito. Lo mismo ocurre en un ambiente de comodidad y lujo, en donde se deja al capricho el desarrollo emocional del niño o del joven; debe haber adecuada orientación del comportamiento hasta habituarlo a lo correcto.

Los conflictos en los juegos, la libertad en que vive, la clase de juguetes, la participación en los conflictos familiares, el tiempo que el padre y la madre le dediquen, la forma de orientación que usen los padres, etc., son importantes y decisivos factores para el desarrollo del carácter del niño y del joven. De esta educación depende el porvenir del futuro hombre, del hombre socialmente útil por el que batalla la humanidad cristiana del mundo.

En el original mecanografiado, una nota manuscrita, dice: publicado en El Diario de Hoy, San Salvador, 30 de marzo de 1969.
*